Leña del árbol caído

By Carlos

Después de unos tres meses sin pasarme por aquí, ya era hora de que volviese a escribir. Problemas con internet y con la mudanza han hecho que no pudiese llegar a vosotros con mi habitual (im)puntualidad semanal.

Prueba de que mi destierro ha sido forzado son las oportunidades que he perdido para hablar del primer francés, de ese hombre, que tan feliz ha estado por mi ausencia que ha visto como Cúpido le clavaba sus flechas del amor. La grandeza de Sarkozy es infinita. En el tiempo que yo he tardado en solicitar una conexión a internet, él ha conseguido cortejar y casarse con una ex top model, que, cuatro meses atrás le criticaba en público.

No se acaban ahí sus logros. Durante mi ausencia, el pequeño gran hombre, Nicolas I, ha conseguido dinamitar toda su popularidad. Un país entero, que le otorgó dos mayorías absolutas, y a la vez humillantes para el Partido Socialista (aunque están acostumbrados a humillaciones), se ha hartado de la vida privada de un presidente que es incapaz de actuar de manera competente en el sector público.

No se sabe si es más humillante para Sarkozy el hecho de estar situado en un triste 39% de popularidad, o el de estar por debajo en esa clasificación de su carismático primer ministro, el torero François Fillon.

A un mes de las elecciones municipales, el nuevo monarca, dispuesto a acabar con los restos del Mayo del ‘68, está a punto de afrontar una primavera caliente, y no por el cambio climático, sino por una población cada vez más descontenta por sus excesos.

Ha conseguido que todos sus enemigos políticos se alíen contra él, y en el número del semanario Marianne de esta semana, se ha encontrado con un manifiesto a favor de la República Francesa y en contra de sus actitudes unipersonales de mando. Para más inri, estaba firmado por gente tan dispar como Dominique de Villepin y Segolène Royal. La política atrae a extraños compañeros de cama.

He vuelto a escribir y no me ha costado encontrar la inspiración. Gracias a la política del gobierno, tampoco me costará encontrar lo temas…

Fui duro con él desde el principio y, criticarle ahora, caído en desgracia, no es hacer leña del árbol caído.

Etiquetas: , ,

Escribe un comentario