RATAS II

By Carlos

Las ratas siguen en mi cabeza. Cada día pienso en ellas. A veces, por pura distracción. Miro el periódico y ahí están. Las veo en las esquinas de las fotografías, leyendo entre líneas o escondidas entre dos palabras. Otras veces, las siento cerca por terror, puede que por el efecto de secado de sesos que han ejercido los libros en mi cerebro (y el cine, y la música…). Veo ratas y pienso no sólo en el libro de Delibes, sino en ‘La Peste’ de Camus.
En Orán, en la ciudad en donde se desata la peste, un día empiezan a aparecer ratas muertas, a modo de macabro preludio ¿Esta avalancha de ratas en mi mente es una señal? ¿Un símbolo divino? ¿Es Camus una especie de Dios?
Quizá el pensamiento más terrible ha sido el pensar en las ratas como seres. En su suerte. En el terrible azar de ser rata en Concordia a unos kilómetros de Eurodisney.
A pesar de todo no deben olvidar que tienen suerte de ser rata en París (que siempre será París), y estar vivas a pocas decenas de metros de varios restaurantes de comida rápida.

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