En capítulos anteriores de mi relación con Francia, pude comprobar que en este país existe una gran afición a las huelgas. De hecho, desde hace tiempo sospecho que hay un departamento especial, reunido en un búnker del Elíseo, que trata de incluir la manifestación como una modalidad olímpica. El fracaso de esta aspiración deportiva es evidente, teniendo en cuenta donde se celebran los próximos Juegos Olímpicos…
No hay nada como una mañana de invierno, tomarse un café y un croissant con los compañeros del trabajo, de ahora en adelante camaradas, y salir a gritar unas cuantas consignas. Por algo se hizo en este país la Revolución Francesa ¿Qué hace un poco de calor? Pues se acaba con el Antiguo Régimen ¡Seguro que el abanico de María Antonieta era mejor que el de todos los parisinos!
Otra de mis sospechas, que, en este caso, las estadísticas me han confirmado, es que muchas veces se hacen las cosas por inercia. La huelga de estos días ha paralizado el transporte en la capital, ha tenido un seguimiento récord, sin embargo, los franceses la han recibido con un sonoro bostezo.
De esta manera, mezcla de tradición e inercia, nació esta huelga. Era una cita tan ineludible como la Navidad. Se podría decir que ha sido un acto de amor. Sarkozy era consciente de que podía hacer las reformas, ya que está ampliamente legitimado desde hace sólo seis meses, mientras que los sindicatos saben que esas reformas están siendo reclamadas desde buena parte de la sociedad francesa. Pero como dos enamorados se buscaron, y la huelga de hoy ha sido como un beso. Sarkozy, primero se mostró arrogante (acto de cortejo), y los sindicatos tuvieron vía libre para dar el primer paso, la huelga (beso).
Podríamos decir que la CGT ocupa ahora el corazón del ‘Petit Nicolas’, vacío tras la marcha de Cecilia…
De hecho, lo de Cecilia ha sido lo peor que ha ocurrido en esta huelga. El pequeño Maquiavelo (por cuestiones del tamaño de Nicolas no podía ser un gran Maquiavelo) ha salido a la luz de una manera bastante rastrera. Ha aprovechado el día de la huelga para hacer público su divorcio.
¡Touché! Sarkozy marca por toda la escuadra.
Quizás Nicolas haya quemado las naves demasiado pronto. La batalla por las reformas sociales acaba de empezar. Veremos en las próximas reuniones de amigos (manifestaciones) cuál es el nuevo as que se saca de la manga.