Posts etiquetados ‘París’

París y la búsqueda de “casa”

8, 12, 07

En París se pueden encontrar cosas que existen en otras ciudades, por ejemplo una noria horrible en la Concordia, un obelisco egipcio o cerveza San Miguel en algunos bares. También hay cosas que solamente existen aquí, por ejemplo una gran torre de metal que se ha convertido en símbolo de la ciudad, museos espectaculares llenos de japoneses o “casas” parisinas.

Evidentemente, el sustantivo “casa” es demasiado generoso, pero es más corto que decir “lugar donde vivir por un tiempo determinado porque no sé si va a permanecer en pie”. En ese caso tendríamos Belleville (Babel–Ville), un bonito crisol cultural en el que vivimos extranjeros de todas las nacionalidades. El lugar donde los comerciantes chinos se integran organizando manifestaciones como sus colegas franceses.

Belleville es “belle” por esa integración, pero es triste por la situación de hacinamiento en la que viven muchas personas en edificios que no se sabe muy bien cuanto tiempo aguantarán en pie.

Fuera de la ciudad, al norte de Belleville, se encuentra el tristemente célebre “suburbio” de Saint-Dennis, conocido por la quema de coches en otoño de 2005. En aquel momento, se criticó la gris arquitectura de Saint-Dennis, y se la apuntó como una de las causas del estallido de violencia. Es muy triste diseñar una ciudad como si fuese una lata de sardinas en lugar de hacer un sitio para vivir.

En otros barrios de París posiblemente encontrarás condiciones mejores, aunque hay de todo. Eso sí, no te olvides de unas condiciones de precio y de desconfianza bastante extremos. La ciudad de las luces tiene bastantes sombras en el mercado inmobiliario. En el siguiente capítulo veremos cómo se puede conseguir una casa…

PD: Perdón por el retraso en la actualización, pero volví unos días a Madrid…

Fin de la huelga a la japonesa (epílogo de la primera parte)

26, 11, 07

François se acerca al metro el viernes. Los sindicatos votaron el día antes el final de la huelga. Como es normal, el país no recuperará la normalidad hasta el fin de semana. De todas maneras, François está más tranquilo, en los carteles se ve que el metro pasará en los próximos cinco minutos. La huelga ha terminado… ¿o no?

François dejará de hablar mal de los sindicatos en cuanto llegue al trabajo. La madre de los afiliados de la CGT dejará de estar presente en sus conversaciones diarias frente a la máquina de café. Le Parisien, fiel informador del estado de la huelga, y la web de la RATP, que daba los partes de guerra, experimentarán una bajada en el número de sus lectores. Los planes alternativos, las botas, los coches, los “velib” escasos. pasarán a la historia. Las aceras volverán a tener un volumen normal de transeuntes.

Los hoteles parisinos se volverán a llenar de turistas y se vaciarán de trabajadores. Las noches parisinas volverán a respirar el calor de gente. Las charlas durante la cena dejarán de girar alrededor de un solo tema. Las sonrisas multiplicarán su presencia. Los suspiros se evaporarán. El lunes todo volverá a ser como antes de la huelga.

Cuando esto sea así, cuando Sarkozy hable de otra reforma, muchos de los que se quejaban pensarán de otra manera. Cuando alguien les toque “sin diálogo” las 35 horas, cuando le toque las pensiones, entonces, hablará de “solidaridad”… A lo mejor es demasiado tarde. Este país está sufriendo muchos cambios, así que consideraré normal que aumente el número de huelgas en los próximos meses. Muchas personas se sentirán amenazadas. Quieren cambios, pero a la vez también tienen miedo. Es normal.

En un oscuro lugar de París se siguen con las negociaciones para solucionar el conflicto social. El resultado lo tendremos a mediados de diciembre. No es descartable otra huelga… François deberá encargar otros veinte kilos de aspirinas…

PD: Abandono la huelga a la japonesa y, por lo tanto, dejo el “azarmadario”. A partir de ahora, la página volverá a tener su fiel artículo semanal esperando ser leído.

Más de lo mismo…

15, 11, 07

Seguimos con la edición especial por la huelga. Ahora que estoy en el ombligo de la información solamente puedo reclamar atención. Seguimos otras 24 horas de huelga a la japonesa en el blog. Seguimos detenidos en la ciudad. Todos menos la línea 14 (la automática) ¡qué esquiroles!

Amanecimos con un croissant en la boca y con unos cuantos kilómetros por delante y sin metro. Desde la hora de la comida empezaron a llegar informaciones que invitaban al optimismo, a una temprana resolución de la huelga. Medio París, entre resignado y atascado, no podía creer las declaraciones, las informaciones, las comunicaciones… Sindicatos y gobierno estaban en el camino de la negociación. La desilusión se comenzaba a masticar a la hora del café, cuando un representante de la CGT, principal sindicato francés, opinaba que la mejor medida era continuar con el paro. La cena, finalmente, casi se nos atraganta con el nuevo anuncio de huelga. Otras 24 horas sin transporte público.

El día ha transcurrido con grandes atascos cuando ha empezado a funcionar la ciudad, y otros tantos cuando decidimos que íbamos a cerrar hasta la mañana. El resto de la jornada, una gran cantidad de gente andando por la calle. Gente perdida con maletas y demás daños colaterales de la huelga. Millones de bicicletas por la calle, eso sí, al final parece que sobraron “Vélib”. Pasé por delante de algunos puestos y estaban muertos de risa.

La resignación se adueña de nosotros. Mañana es casi seguro que se resolverá el conflicto, al menos la parte referente al transporte. El único feliz de esta jornada desastrosa es el primer secretario de los socialistas, François Hollande, ya que muchos de sus compatriotas han repetido su, obvia, declaración: ¿Por qué no han negociado antes?