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París y la búsqueda de “casa” II

14, 12, 07

Como había prometido en la edición anterior, vamos a hablar de cómo alquilar piso en París. Estad atentos y tomad nota, porque no va a ser nada fácil.

En primer lugar, conviene abastecerse de varios bienes básicos: Café, para despertarte y prepararte para un duro día, tila para calmarte por los disgustos sucesivos, tarjeta para móviles de 50 euros, porque vas a gastar y gastar, papel y bolígrafo.

1. Te tendrás que levantar lo más temprano que puedas y meterte en la página de la PAP, la más popular para buscar piso en Francia, y llamar inmediatamente a todos los pisos que veas. Da igual lo pronto que te levantes, la PAP tiene un sistema que avisa a los otros usuarios media hora antes de que te levantes, así que es posible que a las 7H00 alguien ya se te haya adelantado (digo alguien cuando quiero decir doce personas). Se sabe de casos en los que un piso fue alquilado antes de recibir ninguna llamada, sólo a través de contacto telepático.

2. Cuando consigas una cita debes acudir al lugar plegándote al horario del dueño. Si el dueño te dice que a las 3H00, allí estarás. En el caso de que el piso no haya sido alquilado todavía (desengáñate, seguro que lo han alquilado) estate alerta porque podrás ser devorado por la capa de grasa que cubre el piso o podrás perderte entre la pelusa. Si vas al X también será buena idea proveerte de un arnés y de un casco. El que avisa, no es traidor.

3. En caso de que hayas encontrado casa, y hayas sobrevivido al ataque de la pelusa asesina, podrás hablarle al dueño de tu situación, oh, pobre extranjero que no ha tenido la suerte de nacer en “la Grandeur de la France”. Olvídate de que España está en la Unión Europea, y de que al sur de los Pirineos no está África. El tercer mundo queda más allá de todas las fronteras del Hexágono. Si eres extranjero prepárate para tener que pagar nueve meses de fianza, sonreir cuando desprecien a los no-franceses-no-blancos, y agradecer que te hayan dejado respirar dentro de su casa.

4. Después de tres semanas, de haber perdido una gran parte de tu pelo, haber gastado miles de euros en teléfono y aspirinas, y haber llorado como nunca antes lo habías hecho. Prepárate, se te presenta una gran oportunidad. Vas a llegar a un piso el primero y te lo van a alquilar. Sonríe, es todo una cámara oculta.