Posts etiquetados ‘RATP’

Vuelta a la normalidad (poco a poco)

22, 11, 07

Poco a poco. Así es como hemos vuelto a retomar la vida en la ciudad. La gente que quiera demonizar a Sarkozy lo tiene fácil. Durante el séptimo día, cuando Dios descansó, Nicolas trabajó. Bajó de la nube y, en lugar de ocuparse de la diplomacia (Kouchner sigue siendo un adorno), habló. Y todo el mundo sabe que pasa cuando habla. Es un auténtico galán de película y convence a cualquiera. Dijo lo que los franceses (no huelguistas) querían oir.

- “Los franceses están hartos de ser rehenes” de la huelga de transportes.

- “Hay que saber terminar una huelga”.

- Las reformas de los regímenes especiales “no son un ataque”.

- “Francia necesita reformas”.

Tras estas palabras y un nuevo sondeo, la proporción de franceses contrarios a la huelga creció hasta un 68%, siete puntos por encima del último baremo.

Sea como fuere, Sarkozy afrontó de esta manera la jornada de negociaciones del miércoles desde esta perspectiva. Estas reuniones, que se retrasarán hasta mediados de diciembre, parece ser que serán una victoria para ambas partes. Los maquinistas obtendrán aumentos de sueldo, pero deberán cotizar 40 años, tal y como reclamaba el gobierno. Viendo el resultado de “reforma sin reforma”, y tras siete días en los que he desarrollado unos poderosos gemelos, me remitó a la pregunta retórica de François Hollande: “¿Por qué no negociaron antes?”

En todo caso, porque al final todo fue un poco como en Hollywood. El chico bueno salvó el mundo, y todos fueron felices. Quizás sea el comienzo de la invasión estadounidense.

La batalla de la opinión pública

18, 11, 07

La guerra continua. Los sindicatos siguen reclamando más y el gobierno pide retomar el trabajo antes del diálogo. Por supuesto, que el caos en esta ciudad sigue siendo de órdago, e ir al trabajo supone, en el mejor de los casos, treinta minutos extras, además de agujetas, frío, y un mal humor que esta presente en todas las mesas de restaurante y en cada oficina. Es en este escenario en el que se desarrolla la batalla de la opinión pública. La gran baza del gobierno de Nicolas Sarkozy.

En capítulos anteriores, los valientes (hay que reconocérselo) que se atreven a hacer reformas en este país, observaron que la batalla de la opinión pública es una de las claves de la victoria. Poco hay que viajar en la memoria para recordar a Juppé y a Villepin con el rabo entre las piernas, dando marcha atrás en reformas, y empujados al abismo por la potencia de la opinión pública.

Sarkozy, seguidor de Sun Tzu, espera utilizar el arma favorita de los sindicatos en su contra. El tiempo juega a su favor. El domingo, coincidiendo con otra marcha a favor de la liberación de Ingrid Betancourt, hubo una manifestación en París en contra de la huelga. Unos 8.000 usuarios enfadados, convocados por asociaciones de corte liberal, se citaron, según el balance de la policía parisina. La crispación de los usuarios es patente tras varios días de huelga, en los que la situación apenas ha mejorado, ya que el número de trenes sólo ha aumentado en la Línea 1, curiosamente la de los turistas.

El presidente sabe que esta semana es decisiva, ya que el paro se está alargando demasiado y puede llegar a coincidir en el tiempo con el paro de los funcionarios del martes. El primer ministro, François Fillon, ha advertido de que para la negociación es necesario el cese de la huelga, mientras que el porcentaje de huelguistas desciende al mismo tiempo que el de personas opuestas al paro.

Los sindicatos, que actúan bajo el paraguas de la “solidaridad”, no están teniendo en cuenta que esta perdida de confianza por parte de la opinión pública puede ser negativa cuando haya que reclamar “algo más” que dos años y medio de trabajo más. La reforma sobre las universidades es más importante y, posiblemente, las que vendrán después de esta serán de mayor envergadura. Su “solidaridad” se verá mermada por el abuso de una minoría, a la que desde la opinión pública se empieza a acusar de abuso de su posición.

No hablo, ni mucho menos, de unas reformas que yo considero injustas; solamente del hartazgo de todos los usuarios de la SNCF y de la RATP, que se están viendo perjudicados por esta decisión de mantener el paro. El 60% de los franceses valoran negativamente la huelga, y los sindicatos quizás empiecen a perder más apoyos si siguen con esta estrategia. El aumento de la crispación solo favorece al gobierno. Hay que acudir a la negociación, y a través de ella es como se tiene que ejercer la presión. Los paros continuos hacen perder la batalla de la opinión pública. La carencia de argumentos de los sindicatos, y su falta de pericia, no pueden seguir siendo compensados por un paro desproporcionado que afecta al resto de los trabajadores.

Más de lo mismo…

15, 11, 07

Seguimos con la edición especial por la huelga. Ahora que estoy en el ombligo de la información solamente puedo reclamar atención. Seguimos otras 24 horas de huelga a la japonesa en el blog. Seguimos detenidos en la ciudad. Todos menos la línea 14 (la automática) ¡qué esquiroles!

Amanecimos con un croissant en la boca y con unos cuantos kilómetros por delante y sin metro. Desde la hora de la comida empezaron a llegar informaciones que invitaban al optimismo, a una temprana resolución de la huelga. Medio París, entre resignado y atascado, no podía creer las declaraciones, las informaciones, las comunicaciones… Sindicatos y gobierno estaban en el camino de la negociación. La desilusión se comenzaba a masticar a la hora del café, cuando un representante de la CGT, principal sindicato francés, opinaba que la mejor medida era continuar con el paro. La cena, finalmente, casi se nos atraganta con el nuevo anuncio de huelga. Otras 24 horas sin transporte público.

El día ha transcurrido con grandes atascos cuando ha empezado a funcionar la ciudad, y otros tantos cuando decidimos que íbamos a cerrar hasta la mañana. El resto de la jornada, una gran cantidad de gente andando por la calle. Gente perdida con maletas y demás daños colaterales de la huelga. Millones de bicicletas por la calle, eso sí, al final parece que sobraron “Vélib”. Pasé por delante de algunos puestos y estaban muertos de risa.

La resignación se adueña de nosotros. Mañana es casi seguro que se resolverá el conflicto, al menos la parte referente al transporte. El único feliz de esta jornada desastrosa es el primer secretario de los socialistas, François Hollande, ya que muchos de sus compatriotas han repetido su, obvia, declaración: ¿Por qué no han negociado antes?